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Actualizado: 8 abr 2021

“Qué gran libro se podría escribir con lo que se sabe. Otro mucho mayor se escribiría con lo que no se sabe!”

- Julio Verne




Sueño bohemio

Esta noche cruelmente se convierte en un infernal paraíso. Las cuatro paredes que se empequeñecen poco a poco me asfixian, me ahogan en un inmenso mar de infortunados delirios. El frío de la madrugada vuelve a ser mi único amigo y la ya anciana soledad hoy vuelve a ser mi amante, deleitada por mis suplicios y mis hilarantes alucinaciones. Cuerpo y alma luchan fraternalmente para destruir mi esencia. Desgarran frívolamente mi piel, y la hermosa paciencia se encarga de llevarse uno a uno mis cabellos y de consumir descuidadamente mis uñas.

Entonces, la penumbra ilumina mi mente. Huyo escapando de manera ansiosa a ella. Porque en ella me hago dios, en ella la perfección me da la mano y empieza a fluir mi sangre. Gota a gota circula mi orgullo. Y mis pupilas dilatadas empiezan a oscurecer. La incoherente realidad queda atrás, se vuelve un desventurado sueño. La mirada del gato parece aferrarse a mis venas. El incesante reloj se hace lento. Los libros comienzan a esbozar ignorancia. La música empieza a desafinar, y el ruido florece en el jardín del eterno descanso. Las prendas se hacen innecesarias cuando el sol ilumina más y nos impide vernos. El egoísmo se hace de nuevo la ley natural de los hombres. Y la soberana anarquía agota la vida del altruista.

Aquí es cuando los recuerdos son el futuro de mi incierto presente. Aquí es cuando el infierno y el cielo se vuelven uno. Y todo parece funcionar hasta que ser dios se vuelve un martirio y los placeres carnales una necesidad. La perfección desvanece el sentido común. Los fines se convierten en eternos medios y ansío de nuevo la mortalidad. Y vuelvo a ser hombre y vuelvo a enamorarme, y a desear sus labios, sus ojos y su alma. Su espíritu y su mente se vuelven mi piedra angular. Y empiezo a desear la piel y las palabras. Entonces suspiro por cada una de sus comisuras. El dulce sabor de sus pensamientos me embriaga. Y me vuelvo hombre, me vuelvo hombre de nuevo. Y así, hombre, me arranca los ojos y me besa apasionadamente.

Y en la cúspide de las emociones el sol vuelve a oscurecer mi mundo. El sonido de los pájaros me confirma mi muerte. Los pasos, los caminos y los destinos vuelven a quitarme la cordura. El mundo me obliga a dejar atrás la noche. La cama me destierra y la monotonía me acoge con un forzoso abrazo y una leve palmada en la espalda. Y así comienza el día, deseando que acabe nuevamente y que me permita volver presuroso a mi inherente vida.


Autoría de Jesús A. Estrada G.



La motivación intrínseca y rendimiento laboral


Por: María De Los Ángeles Viloria



Existe una situación que se presenta muy seguido en el campo laboral, acerca Pink

(2009) expresa: “la incongruencia entre lo que la ciencia expone se debe hacer para mejorar

el desempeño de los trabajadores, y lo que las empresas terminan haciendo”. En efecto,

muchas de las directivas en un negocio no saben cómo aplicar las herramientas que ofrece

el área de recursos humanos, y terminan por inclinarse por el uso de motivadores

extrínsecos. Estos cumplen el papel de incentivos o recompensas: bonificaciones (sea en

dinero especie), días libres, etc., que sólo funcionarían en algunas tareas sencillas

(mecánicas) donde hay que enfocarse en un sólo logro y no en situaciones que tienen varias

soluciones que requieren de esfuerzo cognitivo. Por otra parte, existe la motivación

intrínseca, que se encuentra constituida por tres aspectos: la autonomía (el control que toma

una persona sobre sus acciones o comportamiento), la maestría (el ir mejorando en la

disciplina de interés) y el propósito (por qué se trabaja, el fin) (Pink, como se citó en

Leader Summaries, 2011), aspectos esenciales a tener en cuenta al momento de motivar a

los empleados de un empresa. De acuerdo con lo expuesto, el objetivo del siguiente texto es

argumentar que  las empresas (de cualquier índole) deberían incentivar la motivación

intrínseca de sus empleados con el fin de aumentar su rendimiento. Esto por las

siguientes razones:


En primer lugar, la motivación intrínseca incentiva la imaginación de los

empleados, ya que les permitirá tener ideas innovadoras en su disciplina, que podrían

representar un avance o descubrimiento en su empresa. Muestra de esto se refleja en

Google, donde los trabajos se desarrollan como proyectos bajo grupos de empleados.

Allí cada proyecto tiene un líder, y los integrantes del grupo se pueden cambiar a la

investigación que gusten o prefieran (Weber, como se citó en Olivares Farias, 2013),

con el propósito de impulsar sus habilidades y aprovechar el tiempo laboral.  Aún más,

a los empleados de Google se les permite utilizar el 20% de su tiempo laboral en nuevos

proyectos o ideas que tengan en mente, es decir, de su interés, diferentes a los de su

equipo de trabajo (Olivares Farias,2013). Por lo tanto, los empleados trabajan más

rápido para desocuparse de sus asignaciones del día, y dedicarse a sus proyectos

personales. Muchos de estos proyectos han resultado en grandes productos como:

Google Suggest, Adsense, y Orkut (Gerard, como se citó en Olivares Farias, 2013), que

no sólo funcionan como un avance para la empresa, sino también como reforzadores

naturales (la gratificación de lograr un programa como estos) para los empleados a

seguir realizando proyectos de esta índole. Es así como los trabajadores con un alto

nivel de creatividad pueden generar la nueva idea, producto, servicio, que acrecentará la

competitividad de la empresa y agregaría valor a sus acciones (Peñuela, 2017), además

de mantener a esta como de una las mejores opciones para trabajar e invertir. En

síntesis, abrir espacios para el desarrollo de ideas o intereses que tengan los empleados,

además de impulsar su imaginario, generan un avance a nivel personal y en la empresa.


En segundo lugar, realizar actividades que incentiven la motivación intrínseca

permite dejar a un lado la concepción de obligatoriedad que denota el ir a trabajar, o

el sólo hecho de esperar un incentivo o recompensa, ya que la persona realiza la tarea por el

gusto y la satisfacción que encuentra en ella. Con respecto a lo anterior, la conducta tipo I

es aquella que está motivada intrínsecamente más que por incentivos, o más bien factores

externos producto de la actividad que se realiza, pues el reforzador o motivador se

encuentra en el hacer la actividad, el gusto se encuentra en ella (Pink, como se cita en

Leader Summaries, 2011). Por lo tanto, este comportamiento genera personas autónomas, y

responsables del trabajo de su gusto. Asimismo, otra evidencia del argumento, es la opción

que propone la cultura de trabajo de Google, que consiste en que los empleados pueden ir a

trabajar en cualquier hora del día, ya que no tienen horarios fijos, pueden ir en pijama, y

llevar su mascota (Maxwell, 2009; Cross, 2013 como se citó en Olivares Farias, 2013), con

el fin de mantenerlos libres de un régimen de trabajo agobiante que los esclavizaría al

puesto de trabajo, bloquearía sus ideas, y los llevaría a contar las horas que faltan para salir

y el momento de paga. Aún más, esta recompensa o incentivo produce un efecto a corto

plazo, volátil, que inclusive hace que  con el tiempo disminuya la motivación que le evoca

la actividad que realiza (Pink, como se cita en Leader Summaries, 2011), puesto que la

atención se dirige a los posible planes que se realizarían con el dinero, en compensación de

la muy larga y exhaustiva vida laboral, que terminó por distraer a la persona de su proyecto.

En resumidas cuentas, entre las ventajas de incentivar la motivación intrínseca se encuentra

el desapego de la idea de obligatoriedad de ir a trabajar, pues la tarea que se realiza en la

empresa es más gratificante que el sólo asistir diariamente a trabajar.

En tercer lugar, concentrarse en incentivar la motivación intrínseca genera

compañías enfocadas en las capacidades de sus empleados, dado que las empresas son

partícipes de las vivencias que aquejan a sus empleados y buscan las maneras de que él/ella

se sienta bien en su área de trabajo. Hay que recordar que ellos los trabajadores también son

consumidores o clientes, por lo tanto, conocen las necesidades que demanda el mercado, y

de ahí a lo que las personas quieran. La recién mencionada situación se ha demostrado en

que la motivación intrínseca promueve el desarrollo de la persona y el interés por la tarea

que se realiza, aspectos que permiten conocer la mentalidad de los empleados, con el fin de

analizarla y mirar cómo esta afecta su desenvolvimiento en la empresa, y así replantear los

“modelos” de gestión existentes para mejorar el ambiente laboral (Martín Cruz, 2009), y

también los proyectos o ideas que van teniendo. Además, la motivación intrínseca también

favorece la organización de grupos informales de trabajo en “estructuras formales”, hecho

que favorece la rápida y eficiente resolución de problemas, permite potenciar habilidades y

capacidades profesionales, y genera buenas prácticas laborales, ya que se comparte

conocimiento y experiencia en un mismo ambiente (Wenger y Snyder, 2000 como se citó

en Olivares Farias, 2013). De esta manera, el trabajo en grupo es una experiencia para

crecer y aprender de buena forma, puesto que “la capacidad de las organizaciones para

apalancar las habilidades, conocimientos, y mejores prácticas de su personal, puede

determinar la eficacia y eficiencia de sus servicios” (Martin Cruz et al., 2009, p.5) así como

su posicionamiento como una empresa que tiene un buen trato con sus empleados. En este

orden de ideas, la motivación intrínseca permite conectarse con los empleados y replantear

los programas que tienen las empresas para potenciar las capacidades de los mismos.


En conclusión, es una buena opción el hecho de que las empresas adopten como una

meta en sus planes de desarrollo incentivar la motivación intrínseca de sus empleados, dado

que impulsa la creatividad de estos a desarrollar nuevos proyectos que contribuyen a que

sean mejores en su área de especialidad y que representan un beneficio y avance para la

empresa. Lo anterior, con el tiempo consolida ganas de trabajar gracias al gusto que se

obtiene del proyecto en sí y muy poco por el tener que cumplir con una tarea. Todo esto,

además, permite el conocimiento del potencial de cada empleado por parte de los directivos

del lugar, agregando un gran plus a la posición de la empresa en el mercado.




Referencias 

Martín Cruz, N.,Martín Perez V., y  Trevilla Cantero,C. (2009). Influencia de la motivación

intrínseca y extrínseca sobre la transmisión de conocimiento.El caso de una

organización sin fines de lucro. CIRIEC-España ,revista de economía pública,

social y cooperativa (66), 187-211

 

Olivares Farias,R. (2013).La cultura organizacional.Un Activo Clave para la Supervivencia

de la Empresa: Los casos de CEMEX, 3M,Google, y Cosco. Revista Daena

(International Journal of Good Conscience), 8 (3), 72-91.

 

Pink,D. (2010).La verdad sobre lo que nos motiva (resumen del libro). Leader Summaries. 

 

Quevedo Peñuela,E. (2017).¿Sirven los planes de incentivos para motivar a los empleados?.

Debates IESA, 21 (3), 58-60.




 
 
 

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